viernes, 10 de julio de 2020

Parece que el mar
estaba embravecido,
las olas daban miedo
y todo era oscuridad.
Si miraba hacia abajo
sentía que me hundía
si miraba a lo lejos
ese horizonte bello
parecía inalcanzable.
Pero mire hacia adentro
y vi que estabas TU
tomándome la mano
Entonces ...
 atravesamos juntos
esa inmensidad,
que pronto se lleno
de calma y de paz.
Bendito SEAS JESÚS
glorioso y victorioso,
con vos toda tormenta
se atraviesa mucho mejor.
Ya las olas se calman,
cesan las corrientes
las nubes tienden a disiparse
y aquella tormenta
se convierte en luminiscencia.





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