Desde ahí escondido
tu me llamas,
es un encuentro
que cada día tu me regalas
es amistad
tan verdadera
en la que no hay reproches
a pesar de que te amo
pobremente,
a mi manera.
En apariencia
de humilde pan
me fortaleces
y me animas
a caminar .
Allí escondido
desde el sagrario,
en el murmullo
de algunos niños
entrando y saliendo
yo te pude ver...
y tu mirada
me envolvio
y en ese recreo
mi corazón
se llenó de VOS.
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