Que no se tambalee mi fe
cuando hay tormentas
y el cielo se ponga oscuro.
Que prevalezca tu amor
y nadie nos robe tu paz.
Que ante todo mal
tengamos la certeza
de que nuestra madre,
María reina de la paz,
nos envuelve con su manto
cada vez que la nombramos.
Que no nos llene de miedo
este mundo,
que al sentirnos heridos
y lastimados
recemos con la confianza
de que sigues firme a nuestro lado.
Que tu luz nos ilumine la noche
con un millar de estrellas
y que la paz que nos dejas
frente al sagrario
se derrame en cada noche
sobre el mundo entero.
Que cada hombre
rompa las cadenas
de su corazon
para que puedas entrar
y puedas hacer...
y que ningún alma
sea instrumento del mal...
Que todos los hombres
descubran tu inmensa misericordia..

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